Vladimir Guerrero hijo impone su propio estilo

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En cuanto a su progenitor, Vladimir Guerrero Jr. asegura que no quiere ser “ni mejor ni peor”.

Pero el prodigio dominicano de 18 años ya supera en algo a su padre, que fue elegido nueve veces al Juego de Estrellas a lo largo de una excepcional carrera.

Guerrero padre tenía un swing desmandado, capaz de conectarle a los peores lanzamientos — tanto así que una vez bateó un hit a un pitcheo que había picado frente al plato.

El chico es paciente: “Somos diferentes. Él le hacía swing a todo, mientras que yo no. Yo busco mi pitcheo y trato de hacer un buen contacto”, afirmó el domingo en el juego de futuras estrellas.
Esa disciplina se refleja en sus números en las dos campañas que lleva en las ligas menores, con 73 bases por bolas contra 69 ponches.

Su forma de hacer las cosas no ha recibido ningún tipo de reproche de que sea un bateador distinto a su padre.

“A él le gusta. Hizo su parte (como jugador) y ahora yo hago la mía. Cada día trabajo más para estar enfocado en la zona”, aseveró.

En el partido que reúne a los mejores prospectos del béisbol, Guerrero hijo se presentó en Miami como el más joven de todos.

“Todo ha sido un poco rápido, pero no puedo estar más contento”, afirmó.

Nacido en Montreal y formado bajo la tutela de su tío Wilton Guerrero, el vástago batea para .317 con 21 dobles, seis jonrones y seis bases robados a lo largo de 70 juegos de su primera temporada completa en las menores con la sucursal de Clase A de los Azulejos de Toronto
Se desempeña en la tercera base con la sucursal de Lansing, Michigan. Por su corpulenta complexión física, con un peso de 90 kilos (200 libras) en su registro, es posible que Guerrero termine en la inicial o en las esquinas de los jardines.

Ha procurado bajar de peso para tener la agilidad necesaria para defender en la antesala: “Ahí es donde quiero estar”.

“Desde los ocho años ya sabía que tenía las herramientas para jugar, pero nunca pensé que estaría en el béisbol profesional”, indicó. “Mi tío Wilton fue quien me dijo que yo sí podía”.
Desde su corta edad estuvo en los camerinos de las mayores, acompañando a su padre en Montreal y Baltimore.

Y pocos prospectos podrían presumir de una charla este fin de semana con su padrino, el legendario Pedro Martínez, mencionándole de la vez que su padre bateó un jonrón en el Juego de Estrellas de 2006 en Pittsburgh.

“Lo único que mi padre me pide es jugar dura y disfrutar cada momento”, subrayó.

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