PABLO NERUDA MURIO UN 23 DE NOVIEMBRE, DE CARLOS MARQUEZ REPRODUCIMOS EL POEMA, NERUDA EN LA GLORIA

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Neptalí,

manantial de odas,
rey,
reyes de poesía,
Canto general,
Neruda lucha
Pablo ruiseñor,
nidal del verso eterno
templo de la vida,
patria de las patrias cristalinas,
orla socialista.
Avanzado vuelo de palomas,
denuncias sinfónicas,
lira que lloro,
perfumado pétalo de residencias terrenales
aroma antimperial,
vate de parral,
cantor de Temuco,
poeta de la orbita,
poeta del Edén.

Neruda, anoche tuve una revelación.
Martí, ángel cubano caribeño,
me contó tus bregares en el cielo.
Me dijo que durante las mañanas nutridas de Sol,
te sientas a la izquierda de Dios
y a la izquierda del hijo
y que le das de comer
odas sabrosas y elementales.
Seguí escuchando la reveladora serenata y supe,
que el lejano Jehová de los ejércitos y las bondades,
interrumpió el vuelo de sus sueños,
para  consumir tu oda al aire,
tu canto a la manzana
y tu poesía a la poesía.
El señor no quiso beber tu desesperada canción,
ni tus henchidos poemas de amor…
“Igual que copiosos sudores de nubes,
he dado todo mi amor a las especies”,
murmuró con ternura.
Una lustrosa mañana sorprendió a Yahvé
recorriendo el camino de tu palpitante
granero de versos.

En Oda al Aire,
Dios descubrió
que las aguas de la vida
viven encadenadas igual
que esclavos antiguos
y que se justificó su ordenanza frutal
impidiendo mercadear
la frescura indivisible de los vientos.

Oda a la Manzana,
abrió sus alas comunitarias
mostrándole su carne espumosa
en equilibrio repartida.

Oda a la Poesía,
llevó al gran Dios de los planetas ataviados
hasta los volcanes y las minas
de la patria de cobre y de Allende.
Entonces,
hubo neologismo angelical,
y los ancianos del Apocalipsis fueron reservados,
y un fogoso conjunto de voces en arcoiris
empezó a cantarle a la paz necesaria.

Por eso,
Neptalí,
rey de los reyes poetas,
las palmeras,
peces de las aguas de vidrio,
el orégano oloroso
y el tibio albedrío de las palomas,
junto a los pueblos desnudos,
celebran su salvación eterna.
Es que sólo tú poesía de patrias delanteras,
pudo cambiar el futuro mítico
de esperanzas nacionales.
Y así,
César  Vallejo,
Arnulfo Romero,
Francisco Alberto,
Miguel Hernández,
León Felipe,
encendido Azufre,
guardianes fragantes de futuro,
ferruginosos cañones
y fusiles perfumados,
ensayan cada día un celeste
jugoso de justicia.

Porque Dios remorirá
y hará fallecer por siempre
a los demonios.
No resucitará Somoza,
ni Jonson, ni Trujillo.
A la ira de Dios y los poetas
no sobrevivirán los criminales
de los doce años reelegidos.
Ni Galtieri,
ni Pinochet,
ni Cedrás,
ni los José Napoleón Duarte,
con su cristianismo de monjas muertas
invocando justicia ineluctable.

Todos serán consumidos
con el Azufre de sus crímenes,
con los ojos abiertos
hurgarán el fondo de las tierras,
y un himno de brasas
se encargará de elevarlos
a su mezquina pequeñez
de insectos.
Y, no habrá rezadora
que les rece,
ni poeta,
ni canto alguno
que le cante a su desgracia.
En tanto, tú,
Neruda,
y los otros ángeles,
seguirán siendo libres.

Tú, volverás del destierro
hasta Isla Negra
frente al mar,
y los jóvenes provincianos
entrarán por puertas y ventanas
sin que haya carabinero
o golpista bestial
que se lo impida.
Es que sólo tú, ángel chileno,
tus versos de dolor,
tus quejas seculares
pudieron asegurar
el ocaso de los demonios
para siempre.

Cuando desperté,
Martí había volado al infinito
con sus alas apretadas
de libre canto y,
dejando en mi boca
el fresco sápido
de las patrias
que buscan
amaneres ciertos.

Santo Domingo, RD 1983

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