Obesidad provoca diabetes en niños de edad escolar

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 La diabetes tipo 2 se conocía como la “diabetes del adulto” porque no se desarrollaba por muchos años y porque está influenciada significativamente por factores de estilo de vida incluyendo el sobrepeso o la obesidad, la dieta inadecuada y la falta de ejercicio o actividad física regular.

En contraste, la diabetes tipo 1, antes conocida como la “diabetes juvenil” es cuando una persona nace con un sistema inmunológico que destruye las células vitales para producir insulina.

El último informe, publicado en la revista New England Journal of Medicine  desenfoca la distinción entre la diabetes tipo 1 y la diabetes tipo 2, encontrando que la diabetes tipo 2 está aumentando entre las personas entre las edades de 10 y 19 años. Desde el 2002 hasta el 2012, los investigadores han encontrado que las tasas para ambos tipos de diabetes han aumentado, especialmente entre las minorías raciales y étnicas. Sin embargo, los casos de diabetes tipo 2 han aumentado con mayor frecuencia que aquellos de diabetes tipo 1. Entre el 2002 y el 2012, la tasa de diabetes tipo 2 aumentó por un 4.8 por ciento cada año, en comparación con el 1.8 por ciento al año para los casos de diabetes tipo 1.

“El aumento en la incidencia de la diabetes tipo 2 probablemente está relacionado primordialmente con los aumentos en las tasas de obesidad entre los jóvenes, aunque esa no es la única razón”, dijo Elizabeth Mayer-Davis, Ph.D., autora del estudio sobre la incidencia de diabetes entre los niños, al noticiero CBS News.

Las dietas inadecuadas y los estilos de vida sedentarios

La obesidad es el factor de riesgo principal para la diabetes tipo 2, aunque los antecedentes familiares y otros factores también influyen. Los factores de comportamiento que incluyen un estilo de vida sedentario y una dieta inadecuada contribuyen primordialmente a la epidemia de obesidad. En personas con diabetes tipo 2, el cuerpo no utiliza la insulina adecuadamente. La insulina es una hormona que ayuda a convertir la azúcar derivada de los alimentos en células que son utilizadas como combustible por el cuerpo. En la diabetes tipo 2, este proceso se ve interrumpido y los niveles de azúcar en la sangre pueden elevarse o caer dramáticamente.

Las tasas de obesidad se han más que duplicado entre los niños y se han cuadruplicado en los adolescentes durante los pasados 40 años, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés). Los estilos de vida influenciados por la “era digital” – incluyendo la prevalencia de los videojuegos, las computadoras y los medios sociales – han influenciado los hábitos más sedentarios y las niñeces menos activas en comparación con las generaciones anteriores.

Casi uno de cada tres niños en los EE.UU. tiene sobrepeso o es obeso. Y las tasas son aún más altas entre las minorías, donde casi un 40 por ciento de los niños tienen sobrepeso u obesidad. La era de las computadoras en combinación con una reducción en los requisitos de educación física en las escuelas, han alimentado el aumento en las tasas de obesidad, dijo Javier Hiriart, M.D., pediatra y médico con Baptist Health Primary Care.

“La actividad física tiene demasiados beneficios para ignorarla, incluyendo ayudar a aumentar  el enfoque en la escuela, mejorar los hábitos de dormir y promover la salud en general”, dice el Dr. Hiriart. “Todo comienza con reducir el tiempo frente a “las pantallas” en los televisores, las computadoras y los teléfonos celulares y aumentar la actividad física”.

Las directrices de los EE.UU. dicen que los niños de 6 años y mayores, deben hacer por lo menos 60 minutos de actividad física cada día. Esto puede incluir la participación en los deportes en equipo, ir al parque, caminar o montar bicicleta, caminar al perro, u optar por caminar más a menudo como familia a los lugares, en vez de manejar, según la Academy of Pediatrics (AAP).

Las familias también pueden tomar algunos pasos sencillos para comer más saludablemente. La AAP recomienda lo siguiente:

  • Limite las bebidas endulzadas con azúcar, las meriendas altas en calorías y los dulces.
  • Enfóquese en los alimentos y las bebidas saludables como el agua, las frutas, los vegetales y otras meriendas bajas en calorías, que deben estar siempre disponibles y a la vista en la cocina o en la mesa, o en la parte delantera del estante del refrigerador.
  • Los alimentos altos en calorías deben estar menos visibles – envueltos en papel de aluminio en vez de en una envoltura transparente, y colocados en la parte trasera del refrigerador o de la despensa.
  • Anime a los niños a que coman cinco o más raciones de frutas y vegetales cada día.

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