NUEVO RUMBO-

LA MARCHA NO ES TAN VERDE-
Por José Manuel Castillo Betances-
Ninguna obra humana es perfecta y por consiguiente nada puede ser tan bueno que no tenga algo de malo. Por más que nos afanemos cargaremos siempre el fardo del pecado. En principio, es noble levantar la voz en aras de transparentar el ejercicio de la administración pública. Es impostergable enfrentar con celeridad el flagelo de la corrupción, cuyo impacto en gran medida genera la desdicha de un pueblo que resiste estoicamente.
En efecto, la Procuraduría General de la República ha asumido con celeridad su rol de garante de la justicia. En Brasil las investigaciones del caso Odebrecht ha consumido tres años de pesquisas, y  aun continua el proceso. Sin embargo, aquí se avanza a tiempo récord. Desde luego, que a veces las cosas se interpretan conforme al pasaje del poeta Ramón Campoamor: “Todo es según el color del cristal con que se mira”.
La conciencia humana nos convoca a reconocer la sinceridad y esfuerzo de las instituciones competentes para concluir debidamente su labor. En temas complejos la prisa puede ser nociva al propio proceso, por consiguiente, cabe recordar el consejo del sabio San Agustín: “cada cosa a su tiempo”.
Pero la perfección es el único don que la naturaleza le ha negado al ser humano. No hay marcha perfecta. De ahí, que las manchas verdes prostituyen los bolsillos de grupos de intereses que se ocultan bajo el manto verde, y otros que usufructúan jugosas   pensiones e ingresos que el pueblo trabajador financia a base de dolores y sudores.
No obstante, no todo está perdido, se debe elogiar el carácter pacífico de la marcha, lo que conlleva a depurarla de grupúsculos anarquistas, cuya presencia enluta el alma de los verdaderamente verdes. Hay verdes honestos y bien intencionados, pero cuidado, si de repente los pseudos verdes convierten la marcha en un mecanismo de chantaje para que el gobierno ceda la genuina defensa de un pueblo que no resiste un dia más de apagones. Ojo, pues el lobo no enseña sus garras hasta tanto tiene su presa.
Hay excesos, pues pretender dañar la imagen del presidente del rostro humano, es muy gris, nada tiene de verde. No es justo, no es inteligente y mucho menos  vanguardista intentar dañar el buen nombre que combate el pecado de la indiferencia.
Cuando el gobierno desarrollaba el proyecto habitacional La Barquita, como símbolo de respuesta a la orfandad, desde los altos de la naturaleza una voz clamó: “Deberían exaltar a su presidente”; pero, “Nadie es profeta en su tierra”.
Nos parece,  sin embargo, que el gobierno peledeísta no es indiferente al enfoque de los verdes honestos. La lucha por la transparencia ha sido el norte de la presente administración que se demuestra por la creación de una serie de instituciones, normas y leyes que en esencia procuran superar el terrible flagelo de la corrupción. Ha sido el PLD la entidad política que ha creado y fortalecido las instituciones propias para prevenir y enfrentar la corrupción desde sus primeros gobiernos.
El PLD dio origen a las altas cortes, al Tribunal Constitucional y a la creación de un Estado de Derecho que se abre paso firme, a pesar de los que se niegan a creer que es posible construir una mejor nación en el contexto de la democracia.
Así, observemos, que los adversarios de siempre, los que no reconocen el proyecto de nación del PLD, los mismos  que pretenden arrebatar el poder que no han podido ganar con el favor del voto popular, se han planteado perseguir al presidente que ha colocado la economía al servicio de la gente, Danilo MEDINA.
Pero,  sobre la base de la inquina y la mezquindad no será posible desplazar del poder a un partido y un presidente consagrados a luchar tenazmente  por un mejor país.
El PLD tiene sus debilidades que debe superar; pero, a pesar de todo, en las actuales circunstancias históricas es el que más y mejor se identifica con el sentir del pueblo que se expresó en las urnas con un respetable 62%. Un partido en el gobierno que garantiza crecimiento y desarrollo con democracia y equidad. Y, a no dudarlo, pregúntenle a los tigüeres  asiáticos, como hicieron el milagro.
Como lo cortés no quita lo valiente, reconozcamos pues, que estamos frente a un estadista que toca el corazón del genuino pueblo dominicano, que ha dejado  las comodidades y los privilegios para trabajar día a día en aras de levantar  a los que menos pueden.
En tal virtud, el presidente Medina, es apreciado y reconocido en nuestro país y la región por su entrega denodada a su pueblo y al proceso de integración; comprometido con la promoción de políticas públicas de inclusión social con miras a superar la pobreza e indigencia en nuestra nación, tarea impostergable que el PLD esta compelido a concluir.
Los hechos son más elocuentes que las palabras, y por tanto, podrán vociferar, pero la obra del PLD es contundente, en un contexto regional e internacional de bajo crecimiento, de apenas 3,1%, nuestra economía crece por encima de un 7% y distribuye.
En el momento más doloroso del parto más alta esta la bandera y no se detiene el progreso.                 .         !Adelante Presidente!.

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