México elimina a Rusia en el Mundial de Futbol y avanza hacia la semifinal

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KAZAN, RUSIA- Los latinoamericanos salieron a dominar el encuentro desde el mismo pitazo inicial del partido, sin siquiera importarles tener a la gran mayoría de los aficionados en su contra, lo cual pareció motivarlos más que amedrentarlos.

Pero la valentía de los locales, arropados por los cánticos del púbico, tornó el partido en una ida y vuelta incontrolable, en el cual se mostró más el nerviosismo de ambos conjuntos que la coordinación y las ideas en el campo de juego, hasta que apareció la primera anotación del partido.

La selección de Rusia abrió la cuenta al minuto 25 por intermedio de Alexander Samedov, para responder al calor de los espectadores, quienes los recibieron antes de comenzar el partido con una gran tela que cubrió una de las secciones del graderío, en cual se leía el nombre de la nación y los rostros de varios jugadores de antaño.

Pero, los guerreros de Juan Carlos Osorio, con su escaso respaldo, supieron poner las cosas en su lugar y sacaron a relucir las deficiencias de la joven escuadra anfitriona, que se mostró más desorganizada e imprecisa y comenzó a cometer errores en la defensa, que a la postre le costó la clasificación.

El gol del empate de los mexicanos llegó a través del defensor Néstor Araujo, de cabeza, a la media hora del encuentro, mientras que el tanto de la victoria llegaría al 52 por intermedio de Hirving Lozano.

De esta manera, los norteños lograron su clasificación a la ronda semifinal al sumar siete puntos, resultado con el cual concluyó en la segunda posición del apartado A detrás de Portugal, vencedora de Nueva Zelanda por 4-0 en partido escenificado a la misma hora en el estadio de San Petersburgo.

Portugal goleó

Cómodo. Muy cómodo. Cristiano Ronaldo volvió a liderar a la selección de Portugal y clasificó a los suyos para las semifinales de la Copa Confederaciones con un triunfo… cómodo.

Alejado del ruido que están provocando sus problemas con Hacienda, CR7 se siente tranquilo sobre el césped y con una pelota en los pies. Nueva Zelanda fue un rival confortable y los hombres de Fernando Santos lograron una victoria holgada.

Los oceánicos, cenicienta del grupo que ya estaba eliminada tras perder previamente con México y Rusia, solo plantaron cara durante 20 minutos. A partir de ahí, Portugal se adueñó del encuentro. Lo hizo a su estilo, sin jugar bien, sin hacer un fútbol brillante, pero con calma, sin venirse arriba. La idea es clara. La pelota al diez. Cuando todo está equilibrado, pausado, aparece Bernardo Silva y ya es él quien desequilibra, quien cambia la velocidad. Cuando está cerca del área inventa, toda la responsabilidad está en sus botas, solo Quaresma se atreve a sorprender con algún destello, casi siempre en forma de centro, casi siempre, peligroso.

Ellos son los encargados de hacer que el balón llegue al área. A partir de ahí, todos saben quién decide. Nadie osa entrometerse. El último toque portugués es de Ronaldo. Así gesta sus victorias el campeón europeo. Esos son sus tres pilares. CR7 remata lo que le echen, más fácil cuando Quaresma es el que la pone.

Un cabezazo del jugador madridista (previa rosca del ex del Barcelona) avisó a los ‘All white’ de que la victoria era roja cuando se cumplía el ecuador de la primera mitad. Paró el portero neozelandés. Dos minutos más tarde, Cristiano afinó con otro remate con la testa, pero su deseo de enviarla lejos del meta le hizo toparse con el poste. Dentro del área, el Balón de Oro no se permite esos fallos.

No falló a la tercera, esta vez con el pie y desde el punto de penalti. Imposible fallarlo. En aquel córner, Danilo era derribado después de que su defensor se excediera en el marcaje. No había dudas, tampoco con el lanzador. Todo era paz. A la escuadra, imposible para Marinovic.

La reacción desde el banquillo rival fue rápida, un cambio en medio campo para dar una cara más ofensiva al equipo. Más rápida fue Portugal. Quaresma se inventó una cuchara genial a la espalda de la zaga para que Eliseu entrase como un puñal y sirviese el pase de la muerte a Bernardo Silva. En el remate, recibió la entrada en el pie de apoyo y aguantó cojeando hasta el final de la primera parte.

Al descanso, el de toda la selección con resultado tan plácido, Fernando Santos hizo cambios. Sus tres pilares fueron los elegidos. El primero, Silva. Ni siquiera salió del vestuario. 50 millones más 30 en variables ha pagado Guardiola por él. Después, Cristiano. Algo más de una hora sobre el verde para llegar con fuerzas a lo que queda. La guerra. El todo o nada.

El último fue Quaresma, que se quedó en el campo para ver el golazo de André Silva. El 9 se marcó una jugada personal de escándalo. Condujo durante treinta metros y cuando llegó a la frontal encaró de manera vertiginosa para deshacerse de su par. Cuando pisó área, miró y la colocó en la escuadra.

Ya en el descuento, Nani se encargó de cerrar la goleada con un disparo seco al que no pudo llegar Marinovic.

El amplio resultado le da ventaja de ser primero de grupo, relegando a México al segundo lugar. Una ventaja mentirosa porque los dos rivales al otro lado del cuadro son más que peligrosos. Si todo va bien, será Alemania el oponente. Joachim Low ha preparado un equipo lleno de jóvenes en busca de una regeneración y no ha conformado al conjunto más temible con Julian Draxler como mayor amenaza.

Chile, por contra, está a un gran nivel. De la mano de Alexis Sánchez y Arturo Vidal, el cuadro sudamericano es uno de los favoritos para alzar la Confederaciones. Lo que le queda a Portugal no será lo que se encontró en San Petersburgo, ahora toca sufrir sea el rival que sea.

Cubadebate

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