MARQUEZ REITERA HAY CONSPIRACION CONTRA EL GOBIERNO Y RESALTA VISION ETICA DEL MANDATARIO RD

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A propósito de la actual conspiración que procura meter a la sociedad dominicana en la desestabilización en que se encuentra Brasil, hace poco más de 4 años que hice una ponencia sobre el legado de Juan Bosch en la gestión de gobierno del presidente Danilo Medina.

Hoy que varios sectores enfilan todos los cañones con el fin de socavar su popularidad, los invito a leer la exposición citada.

Lo que planteé en aquella ponencia sigue siendo mi visión sobre el presidente Danilo Medina Sánchez.

CARLOS MARQUEZ, HABLA DEL INFLUJO DEL PROFESOR JUAN BOSCH, EN EL PENSAMIENTO POLITICO DEL PRESIDENTE DANILO MEDINA

Ponencia del escritor Carlos Márquez, durante panel en el que participaron además, Bruno Rosario Candelier y Gedeón Santos.

En esta Era de la Información, la globalización y el neoliberalismo en crisis, hablar del influjo del maestro de la política dominicana, Juan Bosch en el discurso de uno de sus principales discípulos, Danilo Medina, implica una enorme responsabilidad que conduce a citar aun sea a vuelo de pájaros, al capitalismo salvaje, al Positivismo y el Estado de Bienestar o paternalista que devino en la humanidad a partir de la Revolucion Socialista de octubre de 1917, que tuvo lugar en Rusia.

Sobre esto último, aclaro que Antony Giddens, La Tercera Vía, sostiene que el Estado Paternalista no solo lo ejecutaron los regímenes socialistas. Lo propio se vieron en la necesidad de hacerlo los regidos por el capitalismo salvaje.

Tras esta precisión, creo que, sin quererlo, el tema nos lleva a la Era de Trujillo, a su ajusticiamiento y posterior establecimiento en tierra dominicana, de una débil y accidentada democracia.

Siendo así, tenemos que Trujillo, desde el primer año al frente del gobierno dominicano, no solo usurpó el lugar económico de lo que debió ser una burguesía criolla, el jefe se metió en un puño a todo el andamiaje socio-político y cultural de la nación.

En el marco de esa realidad, el discurso político libérrimo resultó ahogado por las persecuciones, las cárceles, el exilio y los asesinatos.

Trujillo tuvo la suerte de que la Segunda Guerra Mundial afianzó económica y políticamente su dictadura, por cuanto la mayoría de las naciones envueltas en el conflicto, redujeron su capacidad productiva y demandaron grandes compras de productos agropecuarios que, el régimen podía suplir.

Y en el momento histórico en que los aliados, vencedores de aquella conflagración quedaron divididos por causas ideológicas, de inmediato iniciaron una nueva guerra, la llamada Guerra Fría, en la que se enfrentaron, la visión socialista y la visión capitalista, esta última enmascarada en ejecutorias de gobiernos reformistas, liberales o socialcristianos.

Desde entonces, a mitad del segundo lustro de los años 40 del pasado siglo XX, Trujillo afincó y justificó su régimen y sus crímenes en la lucha contra el ideario comunista, encasillando en el mismo, a todos sus opositores.

De ahí que, el discurso fascistoide de la dictadura no dio cabida a otro discurso que no fuera tendente a consolidarse a sí misma con el fin de enriquecer cada vez más a la familia Trujillo junto a sus más cercanos colaboradores.

En medio de esa verdad, en mayo de 1961, en pleno apogeo de la Guerra Fría ese régimen empieza a pulverizarse y la sociedad empieza a tientas a aperturarse políticamente, al tiempo de conocer otras ideas y, por ende, nuevos discursos políticos que encuentran gran aceptación en medio de una tortuosa campaña electoral que se verifica 1962.

Julio G. Campillo Pérez, Historia Electoral Dominicana: (569-571), recuerda que en los comicios de 1962, participaron 7 candidatos presidenciales, Viriato A. Fiallo, de Unión Cívica Nacional, Juan Bosch, del Partido Revolucionario Dominicano, Alfonso Moreno Martínez, del Partido Revolucionario Social Cristiano. En tanto el doctor Juan Isidro Jiménez Grullón, fue postulado por el Partido Alianza Social Demócrata, el Partido Nacionalista Revolucionario, postuló al doctor Virgilio Mainardi Reina, Vanguardia Revolucionaria Dominicana, a Horacio Julio Ornes Coiscou y el Partido Revolucionario Autentico llevó como candidato presidencial a Nicolás Silfa, mientras el Partido Nacional, candidateó a Raúl Carbucia Abreu.

El Movimiento Revolucionario 14 de Junio, presidido por el doctor Manuel Aurelio Tavárez Justo, se abstuvo de participar.

En principio se entendía que quienes podían interpretar con mayor facilidad las aspiraciones del pueblo dominicano eran los aspirantes presidenciales que lograron sobrevivir en el país durante el régimen trujillista, entre los cuales estaba el líder de la Unión Cívica Nacional, Viriato A. Fiallo, Manuel Aurelio Tavárez Justo, líder del Movimiento Revolucionario 14 de Junio y Alfonso Moreno Martínez, del Partido Revolucionario Social Cristiano.

Los demás, Juan Bosch, doctor Juan Isidro Jiménez Grullon, doctor Virgilio Mainardi Reina, Horacio Julio Ornes Cuascois, Nicolás Silfa y Raúl Carbucia Abreu venían de un largo exilio y se entendía que estaban desconectados de la realidad criolla.

Sin embargo, estos habían acumulado experiencias en diferentes naciones en las cuales imperaban los vientos de la democracia, y más que esto, se pusieron en contacto con las diferentes corrientes ideológicas que predominaban en la época. Fundamentalmente, el marxismo, el positivismo y el socialcristianismo.

De ahí que entre los líderes llamados a sobresalir, estaban Alfonso Moreno Martínez, por cuanto el socialcristianismo ya era una corriente de pensamiento político social muy vigente en Europa y que, por demás, se sustentaba en la visión sociopolítica de la iglesia Católica a partir de la Enciclica Renun Novarum.

En tanto, Juan Isidro Jiménez Grullón, quien llegó de un largo exilio, nieto de uno de los presidentes que tuvo el país a principios del siglo XX, obtuvo un doctorado en Francia, cuna de la más importante revolución burguesa que permitió el flujo de todas las corrientes de pensamiento que a la sazón predominaban en Europa.

Se esperaba que este personaje jugaría un papel trascendente en la coyuntura post trujillista.

Sin embargo, las personalidades citadas, no consiguieron impactar la voluntad de la sociedad.

En principio, tras el ajusticiamiento, Viriato A. Fiallo se perfilaba como el principal líder de la República.

Viriato concentró sus ataques contra los remanentes del trujillato y su consigna fue, ¡basta ya!, frase con la que quería significar que el pueblo estaba cansado del control que mantenían en el país los trujillistas, vía la vigencia en el gobierno del doctor Balaguer.

El discurso de Viriato no terminó de impactar a los criollos.

Juan Bosch, Crisis de la Democracia en República Dominicana, (1965: 43-44), explica que a raíz de la salida del país del hijo mayor de Trujillo, Ramfis y sus tíos Negro y Petan, los líderes de Unión Cívica y del Catorse de Junio se encontraban en los Estados Unidos y que, al producirse el vacío, en medio de la lucha confusa surgió convertido en líder militar el jefe de la base aérea de Santiago, general Pedro Rafael Rodríguez Echavarría, quien reconoció como presidente al doctor Joaquín Balaguer. Balaguer era el presidente al momento del ajusticiamiento del tirano.

Víctor Manuel de la Cruz, Juan Bosch, Capítulos Ocultos del Golpe de Estado, 1999: (328-333), recuerda que el día 2 de enero de 1962, se juramentó el Primer Consejo de Estado, el cual estaba presidido por el doctor Joaquín Balaguer y compuesto además, por Rafael F. Bonelly, Antonio Imbert Barrera, Luís Amiama Tió, Eliseo Pérez Sánchez, Nicolás Pichardo y Eduardo Read Barreras.

Añade a seguidas que catorce días más tarde, o sea, el día 16 de enero de 1962, ese Consejo de Estado fue derrocado por un cruento golpe militar dirigido aparentemente por el general Rafael Rodríguez Echavarría quien formó una junta cívico militar de corte neotrujillista.

A esta acción militar, el entonces mayor Rafael Fernández Domínguez le respondió dos días después con un contra golpe, apresando a Rodríguez Echavarría y provocando el asilamiento del doctor Joaquín Balaguer en la Nunciatura Apostólica.

El nuevo gobierno surgido del contragolpe, fue encabezado por el doctor Rafael F. Bonelly, quien organizó las primeras elecciones libres después de 32 años de dictadura.

Los y las dominicanas pudieron oír e identificarse votando libremente en las urnas por las propuestas socioeconómicas más a tono con sus legitimas aspiraciones.

En la campaña electoral de aquel proceso, fundamentado en sus discursos y su capacidad de comunicarse con la población, el profesor Juan Bosch, emerge como nuevo líder y de inmediato pasó a ser enfrentado por la cúpula de la iglesia católica y la oligarquía.

Bosch, con la sensibilidad del escritor de obras literarias desgarrantes, que retrataban la miseria y la desigualdad de los dominicanos y las dominicanas, había vivido experiencias democráticas, en Venezuela, Puerto Rico, Cuba y Costa Rica. En este último país fue de los fundadores de la escuela democrática, junto Pepe Figueres, Rómulo Betancourt y Víctor Raúl Haya de la Torre, entre otros logrando una visión muy liberal del sistema democrático.

Creo sin temor a equívocos que ese intercambio de experiencias y, sobre todo, la relación de Bosch con Haya de la Torre, el teórico marxista con la visión más ajustada a la realidad hispanoamericana, a partir de su obra, el Aprismo, terminó de darle una visión muy particular y original sobre la problemática socioeconómica, latinoamericana y caribeña.

Además de Haya de la Torre, me atrevo a asegurar que Bosch bebió en las ideas positivistas de Eugenio María de Hostos, corriente de pensamiento Comtesiano que procuraba orden y progreso en el capitalismo salvaje.

De ahí que al arribar a tierra dominicana, luego del ajusticiamiento del tirano, de la manera más original que se pudo conocer entonces, el profesor Bosch, vía sus discursos dividió el país, entre Hijos de Machepa y Tutumpotes.

Los hijos de Machepa eran aquellos hombres que se dedicaban a hacer todo tipo de chiripas y a echar días de jornadas de trabajo a cambio de una mísera recompensa salarial que apenas les daba para comer.

En tanto, los Tutumpotes, eran aquellos que poseían fincas, casas grandes y lujosas en donde había vehículos pescuezos largos.

Ese original discurso que dividió a la sociedad dominicana entre Hijos de Machepa y Tutumpotes, caló profundamente entre la mayoría de los y las dominicanas, a quienes les prometió, una reforma agraria, eliminar el analfabetismo, la creación de empleos, el derecho a la sindicalización de los trabajadores, la igualdad de derechos de todos los hijos e hijas dentro o fuera de matrimonio.

Bosch se planteó redimir a los pobres de sus miserias, pagar la deuda externa y eliminar el déficit presupuestal y de balanza comercial o, lo que es lo mismo la diferencia entre lo que se vendía fuera del país y lo que se compraba.

El discurso de Bosch procuraba industrializar a la República Dominicana.

Una muestra de lo que planteamos es lo que este ilustre ciudadano describió en su primer discurso después de juramentarse como presidente constitucional en 1963. “En la actualidad el gobierno dominicano tiene circulando en la sociedad 104 millones de pesos y el Banco Central debía tener en sus depósitos 52 millones de dólares, puesto que la Ley monetaria establecía que por cada dos pesos dominicanos circulando, en el referido organismo había que tener una dólar de reserva”.

En ese discurso, Bosch siguió explicando que esos 52 millones de dólares no estaban en el Banco Central y que en el mismo, sólo había 12 millones, mientras la deuda ascendía a más de 55 millones de dólares que había que pagar cerrando el año 1963.

Al explicar lo que significaba la deuda y la falta de dólares, el entonces mandatario e intelectual dijo, “nuestra patria como ustedes saben, no está bastante desarrollada, por lo que nosotros consumimos muchos productos de la industria extranjera. Ahora mismo, mientras estoy hablando con ustedes, estoy viendo que sobre este escritorio hay varios artículos que han sido comprados en el extranjero, los micrófonos a través de los cuales les hablo, un vaso conteniendo coca cola y un platito. Ese platito es extranjero y, el hielo, probablemente, se hace en un refrigerador también extranjero. Hay un timbre y una pluma, hay una lámpara y todo esto lo compramos en el extranjero y los compramos en dólares”.

Como puede verse, además de la sensibilidad social para identificarse con la necesidad de resolver la problemática de la desigualdad, de eliminar el analfabetismo, de repartir la tierra, de respetar los derechos humanos, de generar empleos y producir riquezas, ese era el esquema de pensamiento, el discurso que caracterizaba a Bosch.

Era un discurso solidario, dominicanista, patriótico, propio de un hombre honesto a carta cabal.

Influido por esa visión boschista de la economía, de la política y de la sociedad es que Danilo Medina se forma en los círculos de estudios, los comités de bases y luego se convierte en activista y miembro del Comité Central y Político del PLD.

Naturalmente, como dice el propio presidente, la sociedad criolla ha cambiado y su economía ha crecido mucho en los gobiernos peledeistas.

Pese a todo esto la desigualdad, el analfabetismo, la falta de empleos dignos y, sobre todo la diferencia entre lo que vendemos fuera y entre lo que compramos fuera, continúa lacerando nuestra economía y, por ende, arrinconando en la pobreza y la indigencia a una importante franja de los hombres y mujeres de la nación.

Lo mismo que el Maestro, eso lo sabe el discípulo Danilo Medina y se apresta a enfrentarlo desde el gobierno.

De ahí que todo su esfuerzo, su ética bochista y sus energías, contempla dedicarlos para cumplir lo que prometió en su discurso de campana y que tiene como eje, cambiar el actual modelo de desarrollo, asumiendo como ancla mercadear el país para atraer 10 millones de turistas.

Ese mercado, junto al mercado nacional, provocarán una gran activación de la producción y la productividad agropecuaria, al tiempo que incentivará la micro y pequeña industria, creando capital social, que en el fondo era lo que procuraba el discurso del maestro Juan Bosch.

De ahí que tengo la intima convicción de que el boschismo está vigente, su influjo se siente y seguirá expresándose en la gestión de gobierno que desde el pasado 16 de agosto, 2012 ejecuta el licenciado Danilo Medina.

 

Carlos Márquez

26-6-2012

Gran Teatro del Cibao, Santiago, RD

 

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