Las ciudades son el contexto de los negocios

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Los dominicanos tenemos una identidad nacional fuerte y definida. No es regionalista ni de apego a una ciudad, como pasa con ciudadanos de otros países. Nos sentimos parte de una patria llamada República Dominicana y todo su espectro socioeconómico lo describe y analiza en función de la nación como un todo, a veces, sin tomar en cuenta sus partes.

Ese sentido de pertenencia a una patria con sus fronteras y gobierno bien establecido en ocasiones puede distraernos del hecho de que nuestra primera unidad sociopolítica, aquella que determina en primera instancia nuestro bienestar, es la ciudad o el municipio.

El buen funcionamiento de las ciudades es clave en el impulso estatal a la mayor facilidad de hacer negocios, iniciar nuevos proyectos e innovar, porque es dentro del municipio, de los límites citadinos, que se enmarca esa relación beneficiosa entre las compañías, sus compradores o usuarios y su entorno.

El mapa corporativo y de pymes se expande  cuando el municipio impulsa a los gestores de negocios en los siguientes aspectos.

La permisología
A cargo del gobierno de la ciudad se encuentra lo relacionado con los permisos, en especial, para el uso del espacio físico. La localización lo es casi todo para algunas empresas que dedican la mayor parte de sus operaciones a dar servicio al cliente.

Las alcaldías deben manejar con delicadeza una de sus responsabilidades más relevantes y tal vez la que más beneficia a las empresas. El retraso de un permiso sin reflexionar tiene la vocación de comprometer millones de pesos en inversión, centros nuevos de servicios estratégicos y empleos para quienes los necesitan. Pero ese mismo efecto podría traer consigo el otorgamiento de permisos a la ligera, lo que podría colocar algunos negocios en puntos donde entorpezcan el bienestar de los munícipes.

El arte de la permisología eficaz se sustenta en el estudio profundo del caso con agilidad, con fines de eficientizar el flujo de inversión, el análisis estratégico del agregado de valor que ofrece ese negocio y la reflexión sobre las consecuencias de otorgar ese permiso. Cabe resaltar que es importante la sinergia que puede establecerse entre otros organismos del Estado, como las autoridades medioambientales y otras agencias, para que el buen permiso sea ágil en aportar bie-nestar en nuestras ciudades.

La gestión medioambiental
La única función del ayuntamiento NO es recolectar desechos sólidos, aunque muchos dominicanos lo único que reconocen y evalúan es eso.

Ahora bien, los gobiernos municipales de la Era del Conocimiento tienen que avanzar hacia una gestión medioambiental integral; que combine recogida de desechos con reciclaje, conciencia ciudadana, manejo de contaminación sónica y visual, y medición de calidad del aire.

Un ambiente sano se constituye en un activo importante para el colectivo de los negocios, puesto que impacta de manera positiva la salud de los empleados y clientes de esas mismas empresas. De igual manera, una ciudad limpia invita a su conocimiento, su turismo, el consumo y la contratación de bienes, el orden es el mejor vendedor de lo que ya es bueno.

Los arbitrios
Con el propósito de aligerar la presión fiscal, los gobiernos municipales cobran arbitrios o contraprestaciones monetarias por los servicios que ofrecen. La recolección de desechos sólidos es el caso más conocido.

El arbitrio debe ser equilibrado, es decir, tiene que cobrarse en su justa medida, de acuerdo a los costos reales de los servicios prestados.

 La promoción de la ciudad
Las ciudades son puntos que por sí mismos poseen una marca. Un hotel de París (Francia) o un banco de inversión en Nueva York (Estados Unidos) se proyectan hacia el mundo con la ventaja de la buena imagen que tienen sus urbes en materia de turismo o altas finanzas.

Un excelente equipo acompaña al alcalde en la consecución de los más nobles objetivos en equilibrio permisológico, gestión medioambiental y administración de arbitrios, pero el titular del cabildo tiene la titánica tarea personal de llevar su ciudad a un nivel donde el resto del país y el mundo conozcan la efectiva gerencia de los otros tres ejes, por medio de una promoción constante, bien asesorada y audaz del área que gestiona.

La atracción de la inversión extranjera, la ampliación de las empresas locales, la visita de turistas y la transferencia de inmuebles son el resultado directo de una campaña promocional que eleva la imagen de una ciudad y a la vez la moral de sus munícipes impactando así en la rentabilidad de los negocios.

El buen manejo de la ciudad, como se ha visto, guarda una relación directa con el aumento de la inversión, el incremento de los puestos de trabajo y un crecimiento en la oferta de servicios, los cuales, a su vez, hacen que la urbe sea parte de un círculo virtuoso que atrae más bienestar. Por todo esto, el municipio es el primer contexto de los negocios.

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