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DÉFICIT VIVIENDA CRECE EN 20 MIL 500 CADA 12 MESES

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Mucho se ha hablado de la necesidad de establecer una política de viviendas que dé una solución definitiva al déficit que cada año crece como bola de nieve. En muchas oportunidades se ha escuchado la propuesta de crear un Ministerio de la Vivienda, en el que confluirían las entidades que hoy trabajan en el sector sin un plan aparente.

Las miles de personas que habitan a orillas de los ríos Ozama e Isabela, en la capital; Yaque del Norte, en Santiago de los Caballeros; Higuamo, en San Pedro de Macorís; entre otros, son sólo algunas de las muestras de la falta de previsión del Estado.

Al cierre del año pasado, la Oficina de Desarrollo Humano, del Programa de las Naciones Unidades para el Desarrollo (PNUD), estimó el déficit de viviendas en 1,096,000, de las cuales 447,000 son por requerimientos de nuevas unidades y 649,000 por mejoras.

Según el estudio del organismo, utilizado por Rafael Camilo en su ponencia en el seminario sobre el mercado hipotecario, organizado recientemente por la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE), las viviendas nuevas requeridas crecen a un ritmo de aproximadamente 5,500 adicionales cada año, mientras que las que requieren mejoras se incrementan en 15 mil por año, lo que significa un incremento anual total de 20,500 viviendas.

Las estadísticas establecen que el problema está ubicado entre las prioridades difíciles de enfrentar, ya que la inversión requerida resulta inalcanzable para cualquier gobierno. Al problema se le fue dando largas y hoy resulta imposible solucionarlo en el corto plazo.

Según el PNUD, la inversión requerida para solucionar el déficit habitacional total ascendería a RD$296 mil millones. Esto equivale a casi el 75.8% del presupuesto de este año, el cual es de RD$390,475 millones.

En su ponencia, Camilo dijo: “Dada la magnitud de recursos que dicha solución requiere, los crecientes compromisos que enfrenta el gobierno y las restricciones de su presupuesto, no sería posible solucionarlo sin la participación del sector privado”.

Expuso que tanto el sector de la construcción como el producto interno bruto (PIB) crecieron en un 6% en los últimos 20 años, lo que significa que si crece la cons- trucción crece la economía.

A su modo de ver, esto se da porque el sector construcción se eslabona hacia atrás con la manufactura y la minería y hacía delante con el transporte y el comercio, los cuales son sectores de alta incidencia en el PIB.

Aportes
En el período comprendido entre 2000 y 2010 el sector construcción absorbió el 6.7 % del total de ocupados del país, llegando a su pico de 7.2% en 2006-2007. El PNUD establece que el ingreso de los trabajadores de la construcción en 2010 fue superior en un 17.2% con relación al promedio de todas las otras actividades. “Si se suma el número de puestos indirectos y el de los sectores que se motorizan con su creci- miento, el impacto sería aún mayor”, estima.

En su ponencia, Camilo, economista y director de Aduanas, refirió que el sector financiero sólo destina el 22.1% de su cartera de créditos para adquirir viviendas (13.6%) y para la construcción (8.5%). Los préstamos suelen ser para las familias de clase media y altas, ya que son las que gozan de historial crediticio y capacidad de pago.

Al hacer referencia de datos del Banco Central, destacó que los dos primeros quintiles, que los de menores ingresos, no tienen capacidad de ahorro y se endeudan en mercados informales a tasas altas y a plazos cortos, dificultándoseles acceder a una vivienda y a salir de la pobreza. “Estos hogares necesitan contar con esquemas que les permitan ahorrar para su vivienda, que las mismas se les presenten en condiciones de tasas y plazos manejables y con programas de capacitación, para tomar decisiones financieras razonables y prudentes”, señaló Camilo.

Destacó que si bien los plazos de los préstamos hipotecarios son de entre 5 y 30 años, en promedio rondan los 15 años, lo cual está por debajo del promedio de plazos internacional y las tasas de interés sólo se mantienen fijas durante los primeros 6 a 12 meses.

DÉBIL CAPACIDAD DE AHORRO INTERNO
INGRESOS:
República Dominicana presenta uno de los menores niveles de ahorro de la región. Los bajos ingresos de la mayoría de la población imposibilitan que más personas accedan a una vivienda de calidad.

El ahorro interno bruto del país en 2008 ascendió a 5% del producto interno bruto (PIB) y desde 2004 está por debajo de los demás países de la región. En promedio, del 2000 al 2008, República Dominicana ahorró 36% menos que los países de América Latina.

Como en el país existe un componente de ahorro obligatorio generado por el Sistema de Pensiones, la reducción del ahorro voluntario es significativa.

Los dos primeros quintiles no logran financiar la totalidad de sus gastos corrientes con sus ingresos, generando déficits de -13.8% y – 0.8% respectivamente.

Y lo que viene, según las estimaciones del PNUD, es más preocupante. La necesidad mejorar viviendas crecerá en la medida que pasen los años.

Jairo Severino

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