FUERA DE CÁMARA

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El cardenal López
César Medina
Lobarnechea1@hotmail.com

Más de un cuarto de siglo como Arzobispo de Santo Domingo confiere al cardenal López Rodríguez un lugar estelar en la historia de la Iglesia Católica y en la sociedad dominicana que admiran su entrega, su dedicación y su coraje para defender las causas justas.

Su grandeza se inició desde el momento en que perfiló su espacio vocacional en la Iglesia, la plataforma perfecta que le permitió desde su primera juventud defender causas nobles aún enfrentando los peligros que entrañaban oponerse a la tiranía que reprimía a los dominicanos.

Su nobleza, su valor personal, su claridad conceptual, la firmeza de su carácter y su pasión por la justicia en el marco de la Fe Cristiana, han esculpido en Nicolás López Rodríguez una personalidad difícil de igualar en tiempos de tantas confusiones y debilidades… En su dilatado ejercicio sacerdotal, López ha mantenido invariable la coherencia que se corresponde con sus principios, llegando incluso a cuestionar anacronismos que la Iglesia ha tenido que modificar o que el Papa Francisco ha intentado vadear para dotar su pontificado de normativas que se avengan a un mundo moderno.

Para nuestra sociedad es alto el honor de tener a Nicolás como su representante en el Colegio Cardenalicio, y como arzobispo de Santo Domingo dio cátedra de firmeza, de valor y de probidad conduciendo una Iglesia cada vez más cuestionada y sometida al vituperio de la insensatez.

… Carrera cardenalicia

Como las boletas para elegir al Papa son incineradas para mantener la confidencialidad histórica del Cónclave Cardenalicio –de ellas salen el humo negro y el humo blanco por la chimenea de la Capilla Sixtina anunciando el resultado de ese sufragio–, nunca quedará probada la alta votación que obtuvo el cardenal López en la primera ronda de elección papal celebrada el 18 de abril de 2005.

Ese Cónclave eligió al cardenal Joseph Aloisius Ratzinger –alemán nacido en Baviera el 16 de abril de 1927–, como el Papa número 265 de la Iglesia Católica y asumió el nombre de Benedicto XVI.

Lo que la Historia no recoge es que ese honor se lo disputaron durante tres rondas de votaciones los cardenales Ratzinger, Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, y Nicolás López Rodríguez, arzobispo de Santo Domingo. Tampoco se consigna que en la cuarta ronda, celebrada el 19 de abril de 2005, López declinó para que brotara “fumata Bianca” de la Capilla Sixtina anunciando el “Habemus Papam”. Bergoglio sería Papa cinco años más tarde, a la renuncia de Benedicto.

Algunos confundidos o ignorantes de los procedimientos de la Iglesia entienden que la dimisión de López como Arzobispo de Santo Domingo implica también su renuncia como Cardenal o que lo limita para ser elegido Papa. Nada que ver una cosa y otra.

¡Descanso… no retiro!

Nicolás López Rodríguez merece –¡por fin!– el descanso que nunca ha tenido desde que abrazó la Iglesia y se dedicó a ella “en alma, vida y corazón”.

Trabajó en la iglesia de la base mientras estudiaba y ascendía por méritos propios como sacerdote. Su feligresía fue creciendo con el paso de los años y jamás se tomó unas vacaciones.

Ahora que la vida le permite salir del laborantismo burocrático de la Iglesia, el cardenal López estará más cerca de tanta gente que le quiere y admira… Pero la jubilación no está en sus planes… ¡… Porque Dios todavía le tiene cosas buenas guardadas aquí en la tierra!

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